Ni siquiera perdón ha pedído el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) al utilizar una foto familiar como imagen de una de sus sedes en Maracay, Estado Aragua. Por supuesto que tampoco pidió permiso, y sin detenerse a pensar que estaba usando la fotografía que tomó mi esposo para un uso particular y no público, en la que se involucra a un menor de edad, con todas las previsiones que pueda tener la Lopna en este sentido, la modificó, la amplió y la plasmó en una pared inmensa. La fotografía de mi difunto padre, mi mamá y mi hijo es imagen a gran escala del IVSS. ¡Y fuí la última en enterarme!
Una imagen inmensa, hace propaganda de una vejez feliz, paradójicamente a mi madre le fue negado ese derecho, que le permitía obtener el beneficio que por decreto presidencial vigente hasta el 31 de diciembre de 2010, le daba la opción de pagar el total de cotizaciones para que le dieran su jubilación. Gracias a un error del sistema que la catalogaba como “activa” cuando la constancia que llevaba en su mano la avalaba como “cesante”, se fue con sus canas a cuestas y un montón de años de trabajo encima sin su jubilación. El premio de consolación: su imagen como propaganda del IVSS; de su difunto esposo, de quien tampoco pudo obtener supensión de sobreviviente, y la de su nieto, que aun viviendo en un país donde la Ley orgánica de Protección al niño, niña y adolescente, del Estado, lo protege de ser usado como propaganda y mucho menos sin el consentimiento de sus padres, aparece en gran formato promocionando un organismo público. La imagen que busca representar un vejez feliz y tranquila, en unión familiar y con una jubilación justa, ni siquiera es fiel a la realidad de mis padres. Ni hablar de mi pequeño hijo, a quien es el mismo Estado el que vulnera sus derechos como menor de edad. Matratados los derechos de autor del fotógrafo, de un menor y de mi difunto padre. Es un abuso por donde se mire. Y sino pidieron permiso, lo mínimo sería pedir perdón en la misma dimensión de la foto utilizada sin mi consentimiento. Lo mínimo que exigimos es no solo parecer, sino ser esos ciudadanos que quieren proyectar con el uso de esa fotografia, una familia a quienes se les respetan sus derechos y deberes. Espero que puedan dar el ejemplo esta vez.



