Vulnerable

Estándar

Una de las sensaciones que más recuerdo de mi depresión, fue la sensación de soledad inmensa y de sentirme tan vulnerable que no tenía energías ni para hablar, o tomar decisiones tan simples como qué cocinar para almuerzo.

Recuerdo que no hablaba. Pasaban los días y yo me mantenía tan débil, tan minimizada, era como si de repente yo me conviertiera en un bebé recién nacido, quizá era la forma de comunicarme que así se sentía mi bebé y que yo tenía que protegerlo. Lo más difícil era que apenas podía sostenerme en pie y cuidarme a mi misma, me fallaban las piernas, comía por obligación y, por más que intentaba, no podía dormir. En un mes y medio bajé 14 kilos y descubrí que me había quedado estrías en la barriga como al tercer mes; ni me miraba al espejo. Las energías se iban y no podía recuperarlas.

Una de la escenas que más recuerdo era la que se repetía todas las madrugaba, cuando me levantaba a amamantar al bebé en el medio de la oscuridad. Me sentía tan terriblemente sola, que solo pude remediarlo medianamente, cuando decidí amamantar al bebé en la cama, entonces pedía a mi esposo que me abrazara, que me tomara la mano, me calmaba sentirlo cerca, supongo que porque me daba la sensación de seguridad y protección que tanto necesitaba.

Ahí estaba, tan acostumbrada a manejar mi vida con la frialdad de quien todo lo sabe, ahora me mostraba como un ser indefenso, débil, que daba lo que fuera por un abrazo, que de tanto miedo no podía emitir sonido, que lloraba todos los días por no poder encontrar esa fortaleza que tanto necesitaba.

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Amiga como te entiendo, he sentido muchas de tus emociones, siento miedo a quedarme sola con mi preciosa bebe, me siento atrapada, la quiero con locura, dudo de si seré capaz de cuidarla bien, odio cuando mi marido se va al trabajo y me siento terriblemente sola, necesito su amor, su contacto espero salir de esta pronto, el jueves empiezo terapia psicológica y pronto ire también al psiquiatra, espero poder contar pronto que salí de esta como tú lo hiciste. Gracias por tu Blog, me ayuda mucho guapa.
    Mónica.

    • Mónica, gracias por compartir tu experiencia, una de mis claves: un día a la vez. Poco a poco lograrás salir de esto, busca ayuda, no estás sola! Un gran abrazo

  2. Amiga que bueno que recibías cariño de tu esposo eso es muy importante nos alimenta y fortalece. En mi caso fue contrario el se quedaba dormido o no se atrevía ni a tocarme para no molestar a la bebe, mas bien se molestaba porque las bebe me buscaba y no a el. Creo que mi depresión post parto se acentuó pues se combino con el distanciamiento y los reproches por estar siempre cansada y la posterior separación con el divorcio. Bueno dios sabe porque sucede las cosas y en los momentos difíciles es cuando nos tiende la mano y nos rescata de lo que pudo ser peor aunque no lo entendamos.

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