El guion de la mamá venezolana

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Todas las madres tienen su propio guion, de él se valen cada vez que sus hijos les preguntan sobre lo que los rodea, desconocen, les sorprende, les da curiosidad o les preocupa. Recientemente se celebró el Día de las Madres en Venezuela, país con retos económicos, sociales y políticos que ni el mejor vidente hubiera podido predecir 20 años antes. Las preguntas de mis hijos cambiaron desde hace algunos años, se hicieron complejas y hasta desalmadas, quisiera que se tratara de los cuestionamientos propios de su desarrollo, pero no; las preguntas vienen salpicadas de realidad y hasta de desesperanza: por qué se nos va la luz todos los días, por qué no hay agua, por qué no conseguimos el cereal que me gusta y la más reciente, ¿por qué nos quitaron las clases los viernes, justo cuando tenía mi práctica de básquet? Son pocos los ciudadanos que desconocen estas respuestas, la explicación está allí por más absurda que nos parezca, ahora ¿qué tanto decimos y qué ocultamos a nuestros hijos?

Recientemente planteaba esta disyuntiva a un amigo, él confesaba orgulloso que sus hijos ni siquiera sabían quién es el Presidente de la República; él y su esposa se habían encargado de evitar el tema político en la casa. Pensaba en mi propia dinámica a modo reflexivo, y si era posible que eso pasara en un hogar con dos periodistas sumergidos en las redes sociales para profundizar todo lo posible sobre lo que pasa en el país y buscar explicación lógica a la gestión del gobierno y sus consecuencias. ¿Será que teníamos el guion equivocado? ¿Acaso se trata de replicar la versión de La Vida es bella latinoamericana?

Evitarles la ansiedad que genera un entorno inestable es una tentación cotidiana, incluso en muchos casos una necesidad y hasta una obligación. Ahora, ¿se trata de ocultarlo todo? Pensé en mi propia infancia, y cómo mis padres solían discutir sobre “asuntos secretos” a puerta cerrada. Sin saber aún de qué se trataban, hoy agradezco que no nos hayan expuesto innecesariamente a temas difíciles de digerir por un niño; esos temas siempre estarán y debemos afinar el criterio para saber cuáles son y pasarles llave. Lo que sí recuerdo es que en mi casa se hablaba de política, nos explicaban por qué no nos podían comprar todo lo que pedíamos, crecí escuchando palabras como inflación, crisis y corrupción. Gracias a mis padres sabemos que crecimos en un país con dificultades, y que organizarse y votar era un deber y un derecho ciudadano. Poco se hablaba en el colegio del tema, no se promovía el diálogo y la discusión sobre política o economía que han sido noticia en este país por tantos años, ¿el perfil del ciudadano sería distinto hoy? Quién sabe.

Mi guion, afortunadamente, no es único ni incuestionable. Se trata de responder lo que mis hijos me preguntan con verdades sencillas, píldoras fáciles de digerir y que al mismo tiempo los motive a pensar, cuestionar y a llegar a sus propias conclusiones. Nunca es temprano para formar ciudadanos. Quiero que sepan por qué ya no podemos comprar todo lo que acostumbrábamos y que participen de una forma activa en la gestión de la economía familiar del momento. Quiero que entiendan que la luz se va, no solo porque un fenómeno natural hace que ya no llueva lo suficiente como para llenar una represa, sino porque los que gestionan esa área, no fueron previsivos ni tomaron las medidas para evitar el racionamiento. Qué mejor forma de hablar de valores como responsabilidad, ética, solidaridad y democracia que explicándolos con lo que vivimos hoy. Y por supuesto que rescatamos a Benigni siempre que se pueda, y compramos una ración de maíz de cotufas, nos reunimos a ver una película en casa y terminamos el día hablando del sonido emocionante del sable de luz de la última película de La Guerra de las Galaxias, o de cómo finalmente Arlo en el Gran Dinosaurio, puso su huella en la piedra luego de lograr su hazaña. Y con eso también les enseño que, a pesar de todas las dificultades, esto también pasará.

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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