Archivo de la categoría: Madres que trabajan

Mamá Aeropuerto

Estándar

image

Mientras espero en un aeropuerto, luego de casi tres días sin ver a mis hijos, recuerdo una frase que una gran amiga destacó en una conferencia de trabajo, “las mujeres exitosas solo lo logran con una gran red de apoyo”. Rossi, una gran profesional, gerente de una transnacional, madre y esposa, siempre muy sabia en sus apreciaciones, toca un aspecto que puede pasar desapercibido y que al mismo tiempo se convierte en una clave de supervivencia para la mamá moderna. Abuelas, tías, madrinas, amigas, guarderías o cualquier otra modalidad de aliado comprometido, permite que un día como hoy, casi a la medianoche, esté esperando un avión pensando que mis hijos se durmieron esperando mi llegada.

Miro a mi alrededor, y entre la multitud propia de un aeropuerto aletean sentimientos y pensamiento encontrados de tantas mujeres con la mirada perdida entre responsabilidades múltiples y una agenda única. Un ejemplo de ellas es mi amiga Ana, emigrante dedicada a sus dos hijos hasta que el permiso postnatal se acaba, entonces comienza el dilema entre un trabajo muy exigente y poco tiempo para los hijos. No se siente muy original cuando piensa que necesita el ingreso para optar a una mejor vivienda y que al mismo tiempo quiere más espacio en su agenda para atender a la familia. Ana no tiene cerca a los suyos, sin embargo un day care hace parte del trabajo.

Así como la religión, este culto no es asunto de un solo Dios, se manifiesta en distintas formas, todas válidas siempre que sea con el consentimiento de quienes la viven. Cada quien hace que su familia baile al ritmo que defina papá y mamá, que normalmente está motivado por el amor y las ganas de que todo salga bien. En mi caso, mi esposo, sin tapujos, arrea a sus hijos con la mística de un padre moderno y amoroso. Mi mamá, quien quizá se imaginaba a sí misma sentada en una hamaca viendo las hojas de los árboles caer, tiene una agenda apretada entre tantos nietos que llevar, traer, vestir y “malcriar”. Hace 9 meses luego de debatir con mis roles de profesional, madre y esposa, acepté iniciar un reto laboral que prometía rescatar mi carrera profesional a un costo: con horario estricto y reventando agendas tradicionales. Ahora, entre reuniones, agendas y aeropuertos de vez en cuando me da tiempo de pensar y escribir, sorteando entre las culpas y la modernidad, gana la realidad. Esa que rompe la fotografía de portada de la mamá perfecta para matizarla en un equipo multidisciplinario de apoyo, madre substituta que viene a salvar la patria en la dura faena de la mujer moderna, esa de los mil sombreros entre los que cuenta el de ejecutiva, esposa e hija, y que cuando lleva su favorito, el de mamá, sabe que es el que le ha cambiado la vida”.