¿De quien es la culpa? (por Carolina Aguilar)

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El sábado pasado, luego de una fiesta llena de caramelos y chupetas, le dije a mi hija Sofía (próxima a cumplir los 4 años) “dile a tu papá que te le la pastilla rosada”. Ella fue directa a buscarla y tomársela, pero su tía sorprendida por la actitud le dijo ¡¡¡NO!!!. Sofía se puso a llorar y a decir que su tía no le quiso dar la pastilla. Luego, mirándola a los ojos le dije: te dije que le dijeras a tu papá no que tu la tomaras tu misma, explicándole que es peligroso que los niños tomen medicinas solos. El mensaje no llegó, al día siguiente se tomó 12 pastillas como si nada. Cuando subí al cuarto, luego de darnos cuenta que teníamos rato sin prestarle atención a cuenta que estaba viendo el TV, vi como cada envoltorio estaba destapado y sin la pastilla adentro. Me volví como loca, pegando gritos a mi esposo para que llamara a los doctores que la han visto últimamente. Ella como si nada, yo le dije nuevamente, entre gritos, que eso no se hacía, que porqué lo hizo, que era desobediente, entre no se cuantas cosas mas. Los nervios me atacaron pensando que consecuencias tendría. El doctor nos dijo que la lleváramos a hacerle un lavado de estomago e inmediatamente, como unos locos y bajo el aguacero, salimos a la clínica.
En el camino, la seguía regañando y estaba muy enojada con ella. Pero llegó un momento en que me puse en su lugar, me sentí culpable por regañarla, por decirle tantas cosas que ella con sus tres años aun no entiende. La abracé y le pedí disculpas, le dije que ella no tenía la culpa de nada de lo que pasó y que fuimos papá y mamá los responsables.
Afortunadamente, no había pasado ni una hora del hecho por lo cual el lavado de estomago extrajo todo lo consumido. No lo absorbió y esperamos que eso haya sido suficiente.
Creemos que hablando y explicándole todo a un niño ellos harán caso y lo entenderán. Quizás si, pero nunca faltará un día que le provoque hacer una travesura, como rayar con creyones la pared blanquita de la casa de mi mamá. Un día en que comerse una pastilla rosada y dulzona “la haga feliz”, como me respondió cuando le pregunte el porque se la tomo.
Un niño es un niño. Los papás somos los adultos y los que tenemos que tenemos la responsabilidad de velar por ellos, en no confiar que viendo TV esta seguro, en no descuidarlo tanto rato y en seguir fielmente lo que dice la caja de medicinas “mantener fuera del alcance de los niños”.
El sentimiento de culpa aun me acompaña, sobre todo porque descargué en ella toda la angustia que un hecho asi te puede provocar. Pero lo importante es que actuamos a tiempo, corrimos a la clínica y afortunadamente “sólo fue un susto”, como suelen consolarnos. Al final de todo, la respuesta al título del post es: de papá y mamá.

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