Adiós consentido

Estándar

En broma le decía a mi obstetra en una de las citas de mi segundo embarazo: “no saldré del quirófano hasta que no me muestres mis trompas”; y así lo hizo. Estando en recuperación en el quirófano, llegó la enfermera con un pequeño envase con dos pedacitos de carne, que se suponían eran mis trompas. Ya no más. Allí, en la camilla de recuperación, cuando en vez de el barrigón que me caracterizó durante 38 semanas, tenía a Daniela a mi lado, supe que ya no volvería estar allí. Como en toda despedida, hubo algo de tristeza. Y desde ese momento toda la experiencia tuvo otra dimensión, de lo que ya no se repetirá.

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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