Segundas partes, son lloronas

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Segundo día de guardería: lloré, lo que no hice el primer día. Pasó que en el día después cuando me despedí, lo vi llorando y llamándome. Luego, estábamos otra mamá amiga y yo, estacionadas frente al preescolar como quien no se atreve a alejarse mucho, esperando la temida llamada alerta de “está llorando mucho, vengan a buscarlos”, cada vez que salía una maestra, le preguntábamos cómo estaban, y sonriendo por vernos en estas lides, nos tranquilizaba con el cariño y la sabiduría de quien ha visto esta escena una decena de veces. Ambas nos miramos y nos atrevimos a tomarnos un café, mientras se pasaba la interminable hora y media para ir a buscarlos. Uno de los temas de conversación fue que siempre nos quedará la duda si esta forma de introducción a la escolaridad es la correcta. ¿no sería mejor estar con él por lo menos por una semana mientras se adapta al sitio y a la gente, que no son más que desconocidos para él a final de cuentas? Sin embargo, no es esto en lo que coincide la mayoría de las guarderías o preescolares. Todas dicen que uno se despida y ya, le explique que regresará a buscarlo, que llorará un poco, y luego se acostumbrará, porque “si los papás se quedan, nunca se acostumbrará”… No lo sé, tengo mis dudas, pero bueno, me digo de nuevo, bienvenida al mundo de la maternidad, en el que todo se duda, todo se supone, y uno solo toma las decisiones que cree correctas o las menos malas. La decisión de meter a Santiago en un sitio de juegos, afortunadamente, no fue forzada porque no tenía a nadie quien lo cuidara. Cuento con la bendición de Coromoto, con quien no me hace falta la sangre para considerarla familia de las más incondicionales y cariñosas con Santiago, fue más bien una búsqueda por su educación, estimulación, juegos con otros pequeñitos, otra cosa que estar entre cuatro paredes. Por supuesto, el cariño es ingrediente fundamental, y eso solo se ve cuando esté dentro del centro, y en eso andamos, probando. Pero sí, las dudas asaltan sobre todo cuando le veo la carita llorosa y haciendo pucheros cuando llego a buscarlo luego de la eterna hora y media, ¿estaré haciendo lo correcto?, ¿no estará mejor en casa con la nana?, ¿lo marcará negativamente este proceso?  No lo sé. A veces, como hoy, cuando apenas entramos a la guardería y me lleva de la mano al salón de las computadora y me arrima la silla para que lo siente, digo, como que le gusta… Quiero pensar eso, escojo ese pensamiento que me tortura menos que el otro.

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Mi experiencia fue a los 2 años. Yo lleve a Vicky a guarderìa a esa edad., antes la cuidaba Tía Doris, su nana quein la cuidaba desde los 5 meses de nacida. Victoria fue una niña que se adaptó rapidamente, me costo tres dìas nada mas, pero la guarderìa en la cual ella está uno tiene el derecho de quedarse hasta que ellos se adapten. El primer dia me quedé completo dos horas conella hasta que me termino su primer dia. luego solo me quedé 1 hora y ella sola 3 horas, y el tercer dia me dijo “adios mami” y se fue con su maestra, yo me guinde a llorar en el carro. cada guarderìa tiene su estilo, asi que si estas decidida a tener a Santiago en guardería, adaptate a las normas y mucho ANIMO!!!! NO ESTAS HACIENDO MAL!!! todas pasamos por eso, y es por el bien del Principe.

  2. Ay Fabiola, leer tu post me hace sentir madre desnaturalizada. Nosotros ni lloramos, ni nos dió sentimiento dejar a Sofia en la guarderia. Mas bien, nos alegraba que pudiera compartir todos los dias con niños ya que ella no tiene primos ni amiguitos de su edad aqui en Barquisimeto. Si recuerdo el primer mediodia que almorzamos sin ella, mi esposo fue el que hizo puchero y notamos que hacia falta, pero ya luego lo aceptamos tranquilamente como parte del creciemiento y de la vida. Gracias a Dios donde esta la tratan bien. Hoy me dijeron que las “tias” se pelean por quien es la que la va a recibir y ella consentida se acurruca en los brazos de la ganadora. Ella duró como 15 dias que se quedaba llorando. Hoy en día se queda tranquila y cuando llegamos a buscarla corre de alegria hasta nuestros brazos..es el momento mas hermoso de todos los dias!! Animo, todo saldrá bien. Besos a SAntiago

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