Risas en emergencia

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Un virus caza niños y adultos con defensas bajas anda suelto y agarró a Santiago (y a su mamá). Por primera vez no cesó la fiebre al paso de los días ni con acetaminofén. De paso cuando llamamos a su médico de cabecera, escuchamos su contestadora anunciando que estaría en un congreso fuera del país. La primera reacción del momento fue de reproche: “por qué no tenemos otro médico alternativo”, la segunda ir a la emergencia de la clínica donde nació. Así fue como el domingo en la tarde, luego de haber llenado la piscina que tenía como tres meses esperando ser usada, y para lo cual habíamos invitado a la familia a una parrilla, cambiamos forzosamente el plan y lo llevamos a la clínica ante la sospecha de que ante una fiebre resistente podría ser algo importante. Llegamos al centro y el pediatra con cara de poco amigos y de reacciones bruscas, lo revisó extremadamente rápido (oídos, garganta y temperatura) y mandó la receta estándar de emergencias: hágale una placa de tórax y una examen de sangre. ¿Placa de torax?, para qué si su médico, neumonólogo pediatra en su vida se le había ocurrido semejante prueba. ¿Sangre? pero si su médico apenas con verle la garganta sabe qué es. En fin, obedecimos y rápidamente le llevamos las prueba, mientras pasábamos Santiago se quejaba y tomó su tete. Pasamos y: “todo está bien, es solo un virus”. Fue en ese momento cuando Santiago volteó a verlo y luego a mi, acto seguido vomitó con un chorro inmenso una, dos y tres veces para dejar pleno de leche el consultorio del médico y a mi, por supuesto, que quedé completamente empapada; pero su reacción siguiente fue la que nos asombró, comenzó a reirse a carcajadas luego de la escena. Mi papá dice que fue una risa nerviosa, yo pienso que le cayó mal el pediatra y se vengó vomitando su oficina. Lo cierto es que al verlo riéndose comencé a reírme también, y ambos salimos de la clínica a carcajadas. No niego que quien me viera empapada de vómito de leche de soya y muerta de la risa lo menos que le habré parecido es loca. No no podía parar de reír por lo absurdo de la escena, aun luego de ver la cuenta en administración y tener que pagar porque el inmenso deducible que democraticamente nos impuso la compañía de seguros.

Total que su risa repentina luego de semejante incomodidad, aun es un misterio.

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Bueno, de paso a Santiago lo agarró una amiba y el pobre recayó ahora con eso. El piso es el culpable de todo los males, pero a esta edad, es un mal necesario…

  2. Ahorita hay que estar mosca con el dengue que está arrasando el país, claro eso no se dice y si se dice es para señalar que los mosquitos patas blancas los mandó la CIA. El chamo de Yadi tuvo lo mismo, fiebre alta y vomitó así como Santiago pero un taxi. Que se mejore Santiago y su mami.

  3. Y después critican a Chávez jajajaja. La verdad es que uno sufre esas políticas porque uno paga y paga y ante estas emergencias, no te pagan. No me quejo del seguro, es bueno para responder ante grandes emergencias, pero no a las pequeñas, pero nada es perfecto.

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