Palo con esa piñata

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Cuando estaba respondiendo un comentario a mi amiga Elsa de mi último post preferí escribir el siguiente texto en otro post… La verdad es que aunque mi mamá insista en que cuidadosamente escogía mi atuendo piñatero, un vestido con una inmensa falda para poder agarrar muchos juguetes, cuando nombran “piñata” mis recuerdos se enfocan en que me estresaba un poco tanta algarabía y sobretodo el famoso palo. La piñata de Santiago omitirá el protagonista de mucha diversión para unos y angustia para otros, por lo menos mientras pueda agarrarlo él mismo y hacer lo suyo. En una piñatería donde pregunté si hacían piñatas de cinta la doña me dijo: “pero vale, enséñalo desde ya, que en la calle lo que va a conseguir es eso… Están de acuerdo? La verdad es que creo que si bien uno quisiera proteger a su hijo de este tipo de cosas violentas por más que se disfrace la cosa, tampoco la idea es aislarlo del mundo, pretender que no vea televisión, ni que coma chucherías, ni que juegue nintendo. Habrá que ceder y poner límites cuado corresponda, no queda otra.  Más allá de los deseos de la regente de la tienda de venderme el producto que tenía disponible (la piñata y su respectivo palo decorado), su comentario ligero se convirtió en un asunto sociológico, y llegué a imaginarme lo raro que sería un cumpleaños criollo con un contingente de niños contando los minutos para el mejor momento de la fiesta: tumbar a palazos y al ritmo de los gritos de “¡¡¡dale, dale!!!” a la inocente piñata que, paradójicamente, representa el personaje preferido del cumpleañero y está destinado a despedazarse violentamente luego de una parranda de palos. En fin, así crecimos y eso no cambiará. Luego de poner mi forzada sonrisa diplomática dije: “eso puede ser verdad señora, pero mi bebé apenas cumple un añito, ya habrá tiempo para palos…”. Y sí que los habrá…

P.D. Sí va a tener piñata, pero una “de cinta”. En ésta no hay palo sino tantas cintas como niños haya, cuando las halan, se abre con elegancia y sin violencia… Por ahora… Paz

 

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Erika, qué alegría verte por estos lares, es verdad lo que dices, sin embargo al parecer ser distinto puede ser complicado y al parecer estresa mucho a la gente. ¡Saludos!

  2. Hola Fabiola, creo que haces bien. Habrán muchos cumpleaños en los que Santiago pueda partir a palazos la piñata, bien sean suyos o de otros niños. Para ser su 1er añito no me parece mala la idea la piñata de cinta, de hecho creo que es original. Me imagino que a los niños y probablemente mucho más a los adultos les parecerá raro, pero ¿y qué? No le hace daño a nadie. Además, creo que también viene bien que los niños vean cosas distintas a lo de ‘siempre’, así descubren que normalmente hay distintas maneras de hacer una misma cosa. Simplemente, es cuestión de preferencias. ¡Saludos!

  3. Sí hay piñata, pero “de cinta”, ya lo aclaré en el post, una variante más adaptada a su edad. Sí, creo que diré algo a favor de la piñata, y es que como una de las pocas tradiciones que quedan, creo que debemos salvarla aun con las variantes. Y sobre lo de tu sobri, ¿será que es hasta los 8 lo de las piñatas?

  4. Debo decir que mi mamá no nos permitía meternos en la piñata. De afuerita nada más, pues ella siempre ha sido muy nerviosa y temerosa del palo de la piñata. De grande y en las de mis sobrinos he aprovechado para desquitarme y con la excusa de acompañar a mis sobris a recoger juguetes me he metido bajo la lluvia de juguetes. Pero ciertamente lo del palo es superestresante y además es que es peligroso, eso hay que aceptarlo. No voy a tratar de convencerte de que el cumple de Santiago tenga piñata, pero sí te voy a decir que la creo necesaria, casi imprescindible, sobre todo porque cada vez dura menos, los chamos de hoy se aburren de ella más rápidamente de lo que uno supondría. Por ejemplo, mi sobrino Miguel cumplió 8 años este año y ya les dijo a sus padres que para el próximo cumple no quería piñata.
    Santiago puede posar para la foto y luego te alejas con él y los demás palo con la piñata y se zumben a agarrar cositas. Jejeje.
    Bueno, ahí te lo dejo. Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

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