Ballet 1977-2007

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ballet35.jpgballetestefa.jpg Ya me habían contado que a cualquier padre se le paran los pelos cuando 1977-2007su hijo se convierte por un instante o por muchos años en sus “extensiones de vida”, cuando repiten sus propias experiencias (por voluntad propia en el mejor de los casos) en versiones mejoradas y renovadas por demás. Esta semana me tocó vivir, aun no con Santiago, sino con mi sobrina Estefanía, una experiencia emocionante: ver su primer acto de ballet. Una mirada a mi misma cuando trataba de mejorar mi postura y de enderezar mis piernas, cuando apenas tenía 5 años. Desde ese momento, anduve danzando distintos ritmos hasta los 13 años, cuando ya adolescente, decidí dedicarme a otros placeres. De esa etapa me quedaron varias fotos, tantos recuerdos y un inmenso disfrute por el baile. Estefanía a sus recién cumplidos 4 años, ya tuvo su primera presentación, al ritmo de esa misma pandereta que con estricta disciplina marcaba mis pasos y las 5 posiciones del ballet. La música clásica que se escuchaba en el pequeño teatro me trajo muchos recuerdos, mientras veía conmovida cómo Estefanía con una seriedad y un ritmo poco usual para su edad movía sus piernas y brazos con elegancia y estilo. Recordaba esas sesiones de disciplina estricta, de flexibilidad, zapatillas rosadas y tantas amiguitas en las mismas lides. También me pregunté cómo pude aguantar tanto calor tropical con esas mallas y leotard, detestaba las sesiones de peluquería cuando me tocó bailar charleston, danza que exigía unos rulos de un cabello absolutamente liso. Mientras tanto Estefanía disfrutaba de su propio ritmo, peleaba con una que otra niña para defender su puesto en las tablas y sonreía para la cámara. 

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Sí, cada acontecimiento es una inmensa emoción, y dale rienda suelta a las lagrimitas que ahora es que les queda crecer a los sobris.

  2. Ajá, ahora lo entiendo todo…
    Lloré cuando mi sobri Miguel se “graduó” de preescolar, fue un acto muy emocionante. Y dentro de poco veré bailando Barlovento a Luz Isabel en su acto. Supongo que también echaré mi lagrimita.
    Estefanía felicidades, continúa con esta práctica para que de grande bailes sabroso como tu tía Fab, jijijiji
    Besos

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