8 meses

Estándar

mayo2007-004.jpgSiento que cada “mesario” llega más rápido que el anterior.

Santiago dura mucho tiempo sentado, jugando solo en el corral o en la alfombra de animalitos, de vez en cuando voltea a mirar para verificar que alguien lo está acompañando, y sonríe satisfecho, y sigue jugando en la intimidad.

Una de sus actividades preferidas, sobretodo a primera hora de la mañana, consiste en gritar, y muy duro. Se despierta y juega un rato, hasta que se aburre y comienza a darle patadas a las barandas de la cuna. Su papá lo rescata, le cambia el pañal y lo lleva a la cama, donde lo saludo aun medio dormida, mientras él, apenas toca la cama, llora para pedir su tetero. Luego de comer, ya no se queda dormido como antes, sino que intenta sentarse, y con un poco de ayuda, lo logra, entonces entona su primer grito para calentar. Tanteando, lanza un mano a la cara de alguno de los dos, y logra agarrar la nariz de papá y el cabello de mamá. La advertencia del “no” solo le da risa. El grito se vuelve más intenso. Pellizca un poco, brazos, cara o piernas que tenga a la mano, y comienza a celebrar su fuerza y precisión en el agarre.

En sus ejercicios previos al gateo, se balancea hacia adelante y hacia atrás, y al rato se lanza a la cama a descansar. Le gusta mucho observar como se mueven sus dedos de manos y pies. Tiene como rutina hacer sonar la campana de bronce cada vez que alguien lo carga de la sala a la cocina, y cada vez que puede, agarra el cable del teléfono.

Sonríe casi todo el tiempo y cuando llora, quiere zafarse de los brazos de quien lo cargue, estirándose y protestando intensamente. El baño es uno de sus momentos preferidos (es imposible permanecer seco a su lado), aunque no tanto como la hora de la comida, o el momento de salir al aire libre cuando puede arrancar algunas hojas de los árboles y sentir sus distintas texturas.

El encuentro con papá y mamá luego de un largo día de trabajo, lo celebra con intentos de abrazos e intenta morder la barbilla, en forma de besos, hasta saciar su júbilo.

 La actividad aumenta y las siestas siguen siendo sagradas, siempre habrá un lugar entre tantos juguetes para descansar un rato…. Al final, es la placidez lo que lo caracteriza

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. Los cambios son tan intensamente rápidos que uno extraña lo que pasó el mes pasado. Yo que tengo esa manía de futurizar, me dejé de eso para vivir cada cambio en el día a día, porque, además cada pequeño cambio te prepara para esas etapas de la adolescencia que comienzan como a los 3 años. La mamá crece con el bebé, entonces ese duelo de superar cada etapa, es doble, porque uno también extraña esa mamá primeriza y temerosa de los primeros meses, que ahora ha adquirido ciertas destrezas y habilidades, uno se relaja que a veces olvida lo estresante que pudieron ser los primeros días, cuando el bebé apenas medía lo suficiente como para sostenerlo entre los brazos.
    Qué lindo, Matías, tu percepción de papá. La visión del papá nos pone en perspectiva sobre nuestras emociones. Dorman, muy bien reflejas la experencia de mamá…

  2. Es mas o menos así Matías, es una mezcla de alegría, orgullo y tambien tristeza porque nuestro bebecito se hace grande cada dia, cada logro es compartido entre mamá y bebé y si uno no lo hace conciente y lo disfruta, pasa tan rápido que un día te das cuenta que tu bebé creció, que ya no es bebé -aunque para ti lo será toda la vida- un día lo ves a la cara y notas que su expresión de bebito ya no está, que camina solito, que habla y te pide cosas, que tiene carácter y personalidad y que ya no depende tanto de ti…y de alguna manera es una despedida, una despedida de cada etapa.

    Por eso cada segundo cuenta, porque ciertamente un día se irá con su mochila y nos quedaremos tal cual se quedaron nuestras madres, con su montón de recuerdos y la satisfacción de ver a su “bebé” partir a vivir su propia vida.

    Besos!

  3. Es curioso, cada vez que mi hijo de 5 meses hace algo nuevo, como sentarse o comerse el dedo gordo del pié, noto en la madre una emoción que mezcla un poco de orgullo y un poco de tristeza, como si ya lo viera partir del hogar materno con una mochila al hombro para vivir solo por el mundo.

  4. Lo mismo digo.. tanta descripción me llevo a imaginarlo haciendo todo eso.. que rico fab!!! disfúta cada segundo porque pasa muy rápido.
    Es un niño, sano y fuerte y sobre todo feliz…llénalo de besos cada vez que puedas y dile cuanto lo quieres.

    Miles de besos y bendiciones para ese príncipeeeeee y para sus papis chochos!!

  5. Santiago, muchachito, cuánto has crecido. Este texto de tu mami es muy lindo. A través de sus palabras, pude mirarte por un huequito y ver cómo es un día cualquiera en tu vida. Muy divertido. Bendiciones para ti.
    Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

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