Atunaquetunatuna

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Cuando aun no somos madres nos preguntamos si seremos capaces de cantar una canción de cuna, “hacer voces divertidas” (como dice una gran amiga), desvivirse en cariñitos y mimos para el bebé. La respuesta es: apaguen el cerebro sobre ese y otros temas relacionados con el bebé, que solo se aprenden (no es un instinto) al tiempo que tenemos el bebé con nosotros.

Yo no era (ni soy) precisamente el ser más maternal del mundo, más bien me considero algo fría, incluso con los niños, y solo se activó ese “instinto materno” cuando nació mi sobrina, y no es que lo supe mientras estaba en la barriga, no, me di cuenta cuando apenas la vi recién salida de la panza con sus ojitos abiertos, y empecé a llorar sin parar. Y me dije: “epa, qué me pasa”, pues me pasó y me siguió pasando con ella cada vez que la visitaba, de hecho lloraba cada vez que tenía que regresar a Caracas.

Con Santiago esas “voces” no surgieron desde el primer día, ni contar durante mis días de depresión, cuando ni siquiera era capaz de hablarle. Pero un día me descubrí hablando con él, contándole lo mucho que lo quería, cantando canciones de Fito (confieso que no me sé muchas de cuna), haciendo muecas para hacerlo reír o botando algunas lágrimas porque no podía calmarlo de su malestar típico de las primeras vacunas. Y sé que cuanto más que amañe con él se acumularán más historias de “atunaquetunatuna”, y sé que sino han tenido hijos, ahora les estará costando imaginarse en estas lides; no lo hagan, no se torturen “futurizando” cosas que las sorprenderán solo cuando les toque.

No saben cuantas veces me obsesionaba pensando cómo reaccionaría cuando estuviera aprendiendo a caminar (y a mi me doliera la espalda), cuando tuviera 5 años (y se cayera de la bici), cuando ya estuviera en sus años de adolescencia (y no me quisiera ni ver)… Por mi sanidad mental trato de no hacerlo, porque para ese momento se verá, cuando ya la experiencia me de las herramientas para enfrentarlo, ahora no tengo ni un destonillador. 

Cómo no angustiarse cuando uno especula con cosas antes de tiempo, si es como que a un bebé recién nacido le ofrezcan su primer trabajo como gerente de una empresa, cuando apenas sabe llorar para pedir su comida. Lo mismo se aplica a los padres recién nacidos o los que solo planean serlo. 

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Acerca de Fabiola Aponte Silva/CofradíaMamá

Comunicadora social graduada en la UCAB, ejerciendo actualmente en ámbitos inimaginados. Gerente, emprendedora, asesora comunicacional. En su "tercer turno” descubrió información fascinante: el día a día de sus dos hijos, objeto principal de su investigación periodística y de su master en inteligencia emocional y creativa. Comenzó a escribir sus crónicas en https://cofradiamama.wordpress.com/. Twitter @cofradiamama

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  1. trata de ser una mama tranquila, no mortificarse mucho sino lo suficiente, cumplir como madre y te aseguro que tendras un niño mas independiente y suelto en su vida….eso hago yo, creo que por naturaleza propia como me formaron, a mi hermana mayor casi le prohibian correr para que no se golpeara y a mi todo lo contrario….nos conoces a las 2 saca tus propias conclusiones…

  2. Así es, mejor no preocuparse demasiado por el futuro. Vive a tu niño ahora, disfruta cada momento con él. Juntos, crecerán. Tú misma lo has dicho a lo largo de este blog. Abrazos y rugidos.

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