Archivos de la categoría ‘Depresión Postparto: la historia no contada’

Mala madre

Enero 25, 2007

Luego de estar 15 días con “todo bajo control”, comencé a sentir mucha tristeza y miedo. Durante estas dos semanas, mi esposo y yo manejamos la estadía del bebé en casa sin mayores novedades… Los trasnochos, la angustia de los pechos adoloridos, la inseguridad de si se estaba alimentando bien, ¿lo estábamos abrigando mucho?; en fin, lo normal de los primeros días.

Estábamos los dos solos porque mi mamá no se podía venir a acompañarnos, ya que mi papá estaba preparándose para su segunda operación del corazón. Al término de la segunda semana, mi esposo reinicia el trabajo y yo comienzo a darme cuenta de que hay algo que no anda bien en mi.  Sentía una angustia asfixiante y una ansiedad que como un motor, me mantenía caminando de un lado a otro de la la casa y no me dejaba dormir más de una hora seguida. Yo no sé por qué no podía hacer lo que todo el mundo me recomendaba: “aprovecha y duerme mientras el bebé duerme”, pero es que ni siquiera podía sentarme, solo podía caminar de un lado a otro para botar esa energía malsana que apenas me dejaba respirar. Algo estaba pasando, pero no era capaz de contarlo “¿tiene sentido que me sienta infeliz si debo sentirme la mujer más afortunada del mundo con mi bebé sano y hermoso?”. De pronto yo solo era una mala madre.

Enfermas e incomprendidas

Enero 25, 2007

Todas la experiencias son únicas e irrepetibles, y eso se debe a que cada persona tiene su historia exclusiva. Cuento mi historia de depresión postparto sin ánimos de asustar a nadie, solo con la intención de ayudar a quienes piensen que la están padeciendo a buscar ayuda.

Si bien pienso que la depresión es una de las peores enfermedades, ya que la mayoría de las personas no la consideran una enfermedad sino un estado de ánimo del que uno puede salir yendo a la peluquería o de compras, por lo que quienes la sufren son, además, unos incomprendidos. Ahora imaginen esta enfermedad en un contexto en el que se supone que “la mujer está en su estado natural más perfecto y sublime: tiene un bebé, qué más le puede pedir a la vida”; esa percepción generalizada, esa fantasía instalada comodamente en el colectivo, hace de la depresión una cruz aun más pesada de cargar para recien estrenada madre.