Todo sea por los hijos, pero que no lo sepan terceros

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Entre una inmensa cola, en pasillos cerrados, sin aire acondicionado, poca información y mucha gente ansiosa por entrar al concierto del Conservatorio de Música de Barquisimeto, que Dudamel hiciera referencia mundial, hoy cuando asistía al concierto de mi sobrina, se escuchaban muchos comentarios airados unos, conformes, otros, uno de ellos llamó mi atención, un señor a mi lado refunfuñaba, “qué calor, la cola no avanza y de paso la que da información ni siquiera sabe lo que está pasando adentro del salón, uno pasa por todo esto porque son nuestros hijos los que están adentro…” Nada más cierto.

Los papás pasan cualquier penuria por ver un acto en el que sus hijos quizá ni siquiera muevan un pie, quizá lloren en todo el espectáculo, o a lo mejor ni siquiera salgan al ver tanta gente, pero estar ahí, es un deber que se asume con orgullo en cada Navidad, Día del Padre, de la Madre o al final del año escolar. Lo importante es que quien esté detrás del evento, ya sea un colegio o academia, no se aproveche de esto para cobrar un dineral, para no esforzarse en buscar un sitio más cómodo para los invitados, o que no ofrezca las mínimas comodidades para quien asista al evento, información clara por lo mínimo, porque al final, “los padres irán, pase lo que pase”. Es por ello que trabajar con la educación infantil nunca puede poner por encima el negocio antes que la vocación. Nunca la desidia antes que el esfuerzo por brindar lo mejor.

Dicho sea de paso, no pude entrar al recinto, luego de 45 minutos de espera y de mucho calor en una interminable cola, me enteré de que estaba en la fila equivocada, y que mientras esperaba como buena ciudadana que atiende la recomendación de una docente del mencionado conservatorio, quien molesta no entendía como nadie sabía el nivel del niño participante como si esto fuera un requisito e información común, el concierto arriba siguió su curso. Y así,  muchos padres, abuelos, tíos, se perdían por una mala organización, de ver a sus hijos conquistando su instrumento musical, pensaba que ojalá nadie se aproveche de la ilusión de cualquier padre por ver a su hijo dando sus primeros pasos en un escenario.

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Una respuesta para “Todo sea por los hijos, pero que no lo sepan terceros”

  1. Hania (la cuñada de Fabinet Aponte) Dice:

    Dios mio ese dia entaconada, con calor insoportable, sin saber el nombre de la sección logre entrar al salón, nos dijeron que llegaramos a las 2.30pm y solo a las 5 y 30pm fue que comenzo el concierto, no voy a decir aca la manera que entre, pero no iba a dejar de ver a mi concertista, estoy totalmente de acuerdo contigo no puede ser que el Conservatorio de música no se organice mejor para encontrar lugares mas adecuados, podría ser el Magdalena Seijas por ejemplo, Teatro Juarez y organizar las horas

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