Archivo de Febrero 2008

Estimulación capitalina

Febrero 29, 2008

Caracas ha marcado dos grandes pasos de Santiago: gatear y caminar. Este par de visitas han debido ser lo bastante estimulantes como para que Santiago diera estos saltos en su desarrollo. La primera vez, el gateo, fue encima de una mesa para agarrar un control, y esta vez, soltarse una larga distancia sin agarrarse, fue para ir de un extremo (donde estaba papá) al otro (donde estaba mamá). Quizá será el ruido cosmopolita, el smog, el encuentro con gente querida y extrañada, y el júbilo generalizado de los padres por salir de la rutina de la provincia y retomar el escenario de una “vida loca” renovada ahora con coches y teteros, lo que lo contagió de tanta emoción que así quiso demostrarlo. Un fin de semana concentrado: Galipán (con pan y pernil), El Hatillo (con pabellón, cachapas y flautista en la plaza) y encuentros con amigos nacionales e internacionales pintó de buena vibra a la familia entera.

Carnaval

Febrero 19, 2008

El disfraz de Robin Hood y Santiago, fue puro amor a primera vista. Él, quien se resiste a cualquier cambio de ropa y más si se trata de un desconocido, no solo le sonrió a la vendedora sino que se dejó poner el traje talla 4 aterciopelado con gorro y todo sin resistencia, tanto así que salió de la tienda con el ajuar completo caminando feliz con su pluma en la cabeza. Aprovechando el momento kodak y contagiados del júbilo carnestolendo, fuimos a una tienda de fotos para tomarle unas cuantas y repartirlas entre la familia; pero eso sí que no le gustó mucho, y un estudio frío donde se requería que su papá se encondiera detrás del telón de fondo para mantenerlo de pie mientras el fotógrafo y su mamá intentaban sacarle una sonrisa, no fue una labor exitosa; de hecho, las fotos que le tomó su papá previo al acto, y que muestro en este post, quedaron mucho mejor que las que el photoshop se esmeró por insertarlo forzadamente en una escena de Disney en un bosque con animales con su pantalones chorreados y una sonrisa apretada. Lo cierto es que entre una y otra actividad, este Robin Hood disfrutó como nunca el Carnaval, dejando de un lado su labor heroica medieval de defender a los pobres y desposeídos por unos años, para celebrar con papelillos el cumpleaños de su mamá y el Carnaval familiar con improvisados disfraces contagiando de algo de color a las montañas de Cubiro hasta el anochecer.