Archivo de Noviembre 2007

Tolerancia

Noviembre 21, 2007

Pensándolo bien, creo que hay conductas de Santiago que puedo tolerar mejor que otras. Por ejemplo, las más light: que me muerda de vez en cuando, que me retuerza la nariz en 360°, que no quiera abrir la boca para comer o tomar alguna medicina, puedo aceptarlo mejor que otros más fuertes, como que se tire hacia atrás cuando no lo dejo hacer algo, que de un manotazo me tumbe la comida de las manos y sobretodo que me hale el cabello que está justo por encima de la oreja, eso es algo que se me dificulta un montón tomarlo con una sonrisa, y él lo sabe, por lo que solo lo hace cuando quiere molestarme de verdad.

Risas en emergencia

Noviembre 16, 2007

Un virus caza niños y adultos con defensas bajas anda suelto y agarró a Santiago (y a su mamá). Por primera vez no cesó la fiebre al paso de los días ni con acetaminofén. De paso cuando llamamos a su médico de cabecera, escuchamos su contestadora anunciando que estaría en un congreso fuera del país. La primera reacción del momento fue de reproche: “por qué no tenemos otro médico alternativo”, la segunda ir a la emergencia de la clínica donde nació. Así fue como el domingo en la tarde, luego de haber llenado la piscina que tenía como tres meses esperando ser usada, y para lo cual habíamos invitado a la familia a una parrilla, cambiamos forzosamente el plan y lo llevamos a la clínica ante la sospecha de que ante una fiebre resistente podría ser algo importante. Llegamos al centro y el pediatra con cara de poco amigos y de reacciones bruscas, lo revisó extremadamente rápido (oídos, garganta y temperatura) y mandó la receta estándar de emergencias: hágale una placa de tórax y una examen de sangre. ¿Placa de torax?, para qué si su médico, neumonólogo pediatra en su vida se le había ocurrido semejante prueba. ¿Sangre? pero si su médico apenas con verle la garganta sabe qué es. En fin, obedecimos y rápidamente le llevamos las prueba, mientras pasábamos Santiago se quejaba y tomó su tete. Pasamos y: “todo está bien, es solo un virus”. Fue en ese momento cuando Santiago volteó a verlo y luego a mi, acto seguido vomitó con un chorro inmenso una, dos y tres veces para dejar pleno de leche el consultorio del médico y a mi, por supuesto, que quedé completamente empapada; pero su reacción siguiente fue la que nos asombró, comenzó a reirse a carcajadas luego de la escena. Mi papá dice que fue una risa nerviosa, yo pienso que le cayó mal el pediatra y se vengó vomitando su oficina. Lo cierto es que al verlo riéndose comencé a reírme también, y ambos salimos de la clínica a carcajadas. No niego que quien me viera empapada de vómito de leche de soya y muerta de la risa lo menos que le habré parecido es loca. No no podía parar de reír por lo absurdo de la escena, aun luego de ver la cuenta en administración y tener que pagar porque el inmenso deducible que democraticamente nos impuso la compañía de seguros.

Total que su risa repentina luego de semejante incomodidad, aun es un misterio.

Pie Grande

Noviembre 8, 2007

Es definitivo, ya mi talla de zapato no es 37, debo ser uno o dos números más, no lo sé. Muchas mamás me habían advertido que cuando con el bebé muchas cosas cambian en el cuerpo de la nueva mamá, y el pie es una de ellas, y realmente no le había puesto mucha atención al asunto, usaba los mismos zapatos de siempre, hasta que en estos días, ya el asunto se hizo consciente, es decir, ya los dedos engarrotados y adoloridos me alertaban sobre ese cambio sobre el cual debía tomar algún tipo de medida, y llegó la hora. Eso, entre otros pellejitos que cuelgan por ahí, la hormonas haciendo de las suyas todavía, hacen evidente que el cuerpo de la mamá es otro.

Saltos cuánticos

Noviembre 2, 2007

Santiago sigue dando pasos cuánticos en su desarrollo, pasa de no hablar nada a decir papapapapapa y mamamamamama durante todo el día. La cámara que dejaba enfocando la sala para verlo desde la oficina ya no sirve de mucho, porque su desplazamiento es veloz y constante. Se arrastra, gatea para pararse en cualquier rincón donde le parezca interesante hacerlo, y en eso, comer y dormir ya solo una escasa siesta, se le va el día. Ya me decían que los bebés crecen muy rápido pero nada como vivirlo, acostarse con un niño y despertarse con otro es tarea diaria. Ya es poco el chance de que se quede tranquilo en los brazos, para olerlo o abrazarlo, su misión es descubrir y aventurarse a lo nuevo, que en su caso es todo. Ya que el trabajo me absorve esta diversión de lunes a viernes, los fines de semana son de contemplación absoluta, de tirarme en el suelo, perseguir carritos y pelotas, bailar el compás de alguna pieza o pasear por la ciudad para compartir un rato de esparcimiento para los tres.