Luego de pensarlo un rato, la cuna será devuelta a su dueña original (Estefanía). El tiempo pasa y así también los movimiento bruscos y exploratorios de un bebé encerrado por unas barandas por las que cabe sin mayor esfuerzo, de hecho fue cuando lo vimos con la mitad del cuerpo guindando fuera de la cuna (de hecho fue un adelanto lo de la pierna fuera de la cuna que fue tema de una de las entradas de este blog), que le tomamos fotos para el recuerdo a la hermosa cuna luciendo un bellísimo juego de edredones y protectores creación de la abuela Zoila, antes de desarmarla y entregarla muy agradecidos por el préstamo que tan elegantemente nos resolvió la vida por todos estos meses. Luego, moveremos el corral mientras llega la cama.
Mamás, a medir bien la distancia entre los barrotes de la cuna, hay mucha bibliografía que indica las medidas exactas que debe tener este espacio (mínimos 45 máximo 66mm). Hay otra cosas, como lo que me contó mi cuñada, Estefanía se lanzó de la cuna mientras saltaba. Como no pudo atajarla a tiempo, agradeció haber tenido las alfombras armables que amortiguaron el impacto. Pudo haber sido culpa de un colchón muy grueso, y aunque sobre esta medida no hay mayores comentarios, en definitiva, la mejor medida es estar pendiente y confiar en ese instinto paterno que indica cuando es hora de superar la cuna…
Agosto 28, 2007 a las 8:50 pm |
Bueno Santiago, ya vas quemando etapas mi niño. Mejor un corral que una cuna que inspire vuelos de Superman.
Grrrrrrrrrrrrrrrr
Agosto 30, 2007 a las 3:04 am |
Sí, bueno, corral mientras llega la cama…
Agosto 30, 2007 a las 11:38 pm |
Amiga ese es un tema de gran controversia, nosotros estamos aún pensando cuando será oportuno pasar a Fabio a su cama. Tiene las barandas y es una cama duplex, hemos pensado que una alternativa es comenzar por colocarlo en la parte de abajo porque él se mueve mucho mientras duerme. La verdad que hasta ahora el corral nos a brindado una tranquilidad inmensa. Ya veremos que se hará…
Septiembre 6, 2007 a las 9:59 am |
Mi mujer y yo creemos que ya es hora de que Joaquín abandone la cuna. El problema es que no sabemos dónde meterlo después.
Septiembre 7, 2007 a las 2:52 am |
Matías, quizá un corral pueda funcionar, pienso que es lo más seguro y práctico mientras crece un poquito más.