Pasan los meses y las mamás adquieren un poco más de autonomía y también responsabilidades. Aunque la Cofradía Mamá no ha logrado repetir las reuniones semanales en alguna casa, hemos intentado honrar el encuentro al finalizar el taller de todos los miércoles, entonces nos reunimos en una panadería durante por lo menos una hora a convesar mientras que los bebés caen rendidos luego de una intensa jornada, toman un poco del jugo de mamá o se escudriñan los unos a los otros sentados en las mesas como Estefanía y Santiago en la foto. Es gracioso ver la cara del público asombrado al ver la fila de mamás y bebés. Algunas mamás han dejado de ir, supongo que el tiempo disponible ya no es el mismo de antes; ojalá nos volvamos a reunir, quizá en alguna piñata, que ya están próximas…