Esta historia pudiera llamarse: Santiago, El Mago. Ayer mientras estaba jugueteando con él vi algo brillante dentro de su boca, pues no supe en qué momento me quitó el zarcillo y decidió probarlo. Tremendo susto, menos mal que me di cuenta antes de que decidiera tragarlo. Su rapidez y habilidad para agarrar cosas, ahora en pleno desarrollo, me sorprendió en unos segundos; por más que uno esté pendiente, no hay forma de que estas cosas no nos sorprendan. Por lo menos lo que soy yo, ya no uso aros o cualquier otra forma donde sus deditos encajen.
Archivo de Junio 2007
El famoso zarcillo
Junio 11, 2007Con pinta de mamá
Junio 2, 2007Ayer fui al supermercado al final de la tarde de carrera, cuando me di cuenta que no tenía nada de comida, y cuando llegué al sitio y me vi debajo de esas luces blancas que todo lo dejan al descubierto, me di cuenta de que me había ido con un solo zarcillo (el otro me lo quité cuando Santiago ensartó el dedo en el mismo, su máxima diversión), la camisa con chispas de sopa de plátano verde (dos veces al día por recomendación del pediatra para controlar los problemas estomacales) y un moño inalcanzable y desordenado para que no alcanzara los mechones de mi cabellos de los que se guinda sin compasión. Lo que antes me hubiera horrorizado al percatarme de mi pinta de ama de casa, esta vez solo me hizo sonreír ante la mirada extrañada de la señora que me daba el kilo de queso en la charcutería, porque solo podía recordar con ternura cada hazaña nueva, cada gesto, cada travesura, gajes del oficio de este rol que convierte en un lujo eso de salir impecable de la casa… Por eso coloco esta caricatura de Maitena que retrata bastante bien muchas de estas escenas cotidianas…