Fiesta en Piyamas

By CofradíaMamá

Fue hace un par de semanas la primera vez que Santiago duerme fuera de casa. Luego de muchos rodeos y disertaciones sobre la decisión de cambiarle su cuna por un lecho ajeno, un compromiso de trabajo nos obligó a dejarlo en casa de los abuelos, y justo ese día, Estefanía, su prima, también se quedó con ellos. Llamé para saber qué tal estaba y no había ningún contratiempo, como todas las noches se disponía a dormir luego de sus 8 onzas de tetero. Ninguna novedad.

Al regresas a casa sentí un vació que nunca pensé que iba a sentir con tan escasa separación. Por aquello de retomar el espacio de pareja y la intimidad de una salida los dos solos, pensé que ese momento sería celebrado, y no es que fue una pesadilla, pero ese huequito se instaló en nosotros como ese asunto pendiente que no permite disfrutar completamente. Extraño, ¿no? Novatada, supongo.

 Lo cierto es que al día siguiente, cuando llamamos para pedir el reporte del pequeñito, las historias referían carcajadas con su prima Estefanía, un sitio para dormir entre los dos abuelos (con nosotros nunca durmió en la cama), más carcajadas, y una larga siesta al despertar en la mañana. Toda una fiesta pues. Por allá no hubo nostalgia.

Una respuesta para “Fiesta en Piyamas”

  1. Lucreana Marquez Dice:

    jajajjajajaj todas pasamos por eso!!!!! jajaj

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