Además de ser un bebé muy atento a cualquier sonido también los practica y los adapta a cualquier ocasión.
Cuando tiene sueño comienza a arrullarse con cánticos hasta que se duerme. Si va en el carro también se canta, pero esta vez el sonido es como para pasar el tiempo.
Cuando toma su primer tetero en la mañana y quiere sentarse o salir del cuarto comienza a refunfuñar, es una protesta que puede llegar a causarle tos de tantos esfuerzos que hace con la garganta.
El júbilo lo expresa con gritos intensos y manotazos, y si la alegría es mucha, ríe a carcajadas. Aun no se atreve a decir mamá o papá, aunque le encanta que uno se lo repita, supongo que le hace gracia la forma como se mueve la boca.
Ni hablar del momento de la comida, el mmmmm no para de principio a fin, solo cambia los niveles del volúmen de acuerdo a la satisfacción que el alimento le produce.
El sonido de un avión, la afeitadora de papá, la licuadora y la música, hace que pierda la concentración y solo se enfoque en escuchar y descubrir de qué se trata.
Muy auditivo y curioso, así es Santiago a sus 8 meses y medio.