Hubo mucho ruído en la casa el día de hoy. Santiago estaba tan feliz que estuvo casi toda la tarde divirtiéndonos a todos con sonoros ataques de risa. Estiraba las piernas, sacaba la lengua, gritaba y se reía sin parar. Creo que presiente que mañana será su primer viaje largo a la tierra de su papá.
Esta escena de atrevida ternura nos conecta a la maravilla del crecimiento de un bebé, nos recuerda que la vida es esa sorpresa y pureza de una sonrisa apenas aprendida.
Abril 4, 2007 a las 7:41 pm |
Eso es una cuchura!!!!! dejame decirte que va a su tierra porque él aprece un andinito jajajajajaj provoca comerselo!!!!
Abril 7, 2007 a las 7:00 pm |
Cada una de sus carcajadas, sus miradas y todas sus expresiones son el fiel reflejo de la inocencia y la felicidad propia que ese sentimiento cobija en ese corazoncito tan puro. Y sí, es un vivo regalo de Dios para los padres y todos nosotros los adultos, así como para recordarnoslo y procurar avivarlo dentro de nosotros mismos. Santiago es y seguirá siendo a través de cada etapa de su crecimiento un gran maestro y predicador de esas cosas, las mejores cosas y honestamente, las más valiosas e importantes de la vida. Es un regalo que Dios ha enviado y hay que agradecerlo y disfutarlo mucho, mucho.
Abrazos y bendiciones a Santi y a Uds.
Timón.
Abril 8, 2007 a las 9:24 pm |
Es lo más hermoso que pueda haber, que se pueda ver, oír… sentir: la risa de un niño. Como bien dice Timón, toda la inocencia y ternura recogidas en esa carcajadas. Ríe siempre Santiago y contagianos a todos. Bendiciones. Aslan
Abril 9, 2007 a las 3:32 pm |
Para aquellos que somos tan racionales, un bebé es una bendición tan grande que a veces hasta cuesta asimilarla. Va más allá de toda lógica. Cuando Santiago se mira las manitos y se asombra del movimientos de dus dedos me doy cuenta de esa capacidad de asombro que el crecimiento nos arrebata. Gracias Timón por esas palabras tan hermosas, bendiciones para ti y tu familia. Gracias Elsita y muchas bendiciones para ti también.
Abril 19, 2007 a las 7:30 pm |
Su risa, su mirada, la frescura de un niño solo se puede vivir y relacionarlo con lo más puro de la naturaleza humana. Ojala pudiéramos mantenernos alejados de convencionalismos negativos que sobreponen capas y enmascaran nuestro propio ser y destruyen nuestra espontaneidad.
gerardo