Archivo de Abril 2007

El Aprendiz, versión bebé.

Abril 27, 2007

La maternidad puede convertirnos en seres muy cariñosos, violentos, sobreprotectores, preocupados o llorones según sea el caso. Ya me habían adelantado que nada peor que una mamá herida cuando “se meten” con su bebé, pero vivirlo lo hace más intenso que cualquier historia que nos hayan contado.

Llegó el miércoles y con el esperado día la cita a las 9 am para el taller de estimulación para bebés, una ocasión siempre agradable para encontrarse con las mamás del grupo y celebrar entre juegos los cambios de cada bebé, quienes entre sonrientes, juguetones, gritones y dormilones comparten cada semana tacos, muñecos y los ejercicios que Loly y Marisa se esmeran en enseñarles. Pero este miércoles tocaba la visita de una tercera sicopedagoga, que de vez en cuando nos visita para evaluar a los bebés y sus destrezas de acuerdo a su etapa de crecimiento. Esta vez, casi emulando a cualquier niñera inglesa, fue implacable, y dado a que solo había dos bebés casi de la misma edad, se dedico desde el primer momento a decirme todo lo que Santiago no hacía: no gatea, no se voltea rapidamente, no coloca las manos cuando lo lanzo hacia adelante…. Hasta ese momento me empezaba a parecer un poco incómodo (aunque nada para alarmarse), sobretodo la comparación entre Santiago y la segunda bebé en el salón, que sí cumplía con todas los logros que según su librito, deberían ejecutar todos los bebés de esa edad.

Recordé a mi reciente terapeuta, quien al comentarle en una oportunidad que en el Taller me sugirieron ciertos ejercicios de estimulación para motivar a Santiago a voltearse,  sentarse o simplemente activarse, le restó importancia a las recomendaciones y me advirtió: ”aprende a observar a tu bebé, a conocerlo y sobretodo a respetarlo. No lo presiones, dale espacio a su ritmo, porque lo único que puedo observar de tu bebé es que es un niño plácido, y de la placidez se puede aprender mucho, no todo el mundo tiene que ser activo, estresado o precoz”. Me pareció tan revelador el comentario, que lo expuse a su favor el miércoles en cuestión, y dije sonriendo: “es que Santiago es un niño plácido”, a lo que esta persona respondió: “no, él no es un niño plácido, es un flojo”. En este momento el autocontrol que había internalizado durante bastantes años de terapia, comenzaba a desdibujarse ¿Será que estoy sensible o que esta señora está siendo un poco agresiva con sus comentarios? He de aclarar, que todo lo que decía era público, de hecho, ella no hacía ni el más mínimo esfuerzo por bajar la voz. Seguía la sesión escrutadora, y yo no reaccionaba, solo me preguntaba si lo que estaba sintiendo era justo (ganas de llorar y de abrazar a Santiago, dormirlo, mejor, porque lloriqueaba de puro cansancio), o debía restarle importancia; quizá era mejor escuchar lo que tenía que decir, en cualquier caso, pensaba, lo hacía con buena intención.

Al final, Santiago huyó por la derecha, de tanta presión por medir y estandarizar sus aptitudes en sus 7 meses, se durmió en mis brazos durante la última parte del taller, mientra yo pensaba en todo lo que estaba pasando, y seguía preguntandome si tenía razón en tener que aguantar las ganas de llorar y querer salir corriendo de allí. Al despedirse, la profesional invitada puso la guinda, comentando a Loly el diagnóstico de Santiago sin reservarse ninguna palabra: hipotónico… Reflejo xxxx … Su músculo xxx… Su tono de voz aumentaba cuando volteé a mirarla, momento que supongo esperaba para voltear y decirme: “lo digo duro para escuches y te preocupes, porque él no es un niño plácido, plácido es ese bebé que está allí (refiriéndose a un hermoso bebé de 4 meses que descansaba en los brazos de su mamá)…” Luego mis oídos se cerraron y solo escuchaba un bla bla bla, sin sentido; mi capacidad de asombro me había bloqueado los sentidos y me paralizó por un instante tanta falta de tacto y de profesionalismo.

Por primera vez, ese taller tan celebrado, se había tornado en competencia, en una especie de Survivor o El Aprendiz en su versión bebé, todo indicaba que el niño que no se amoldaba al patrón, debía ser puesto en un paredón, expuesto ante las miradas de mamás y bebés como un ser extraño, cuya placidez era considerada flojera, y su falta de disposición para cumplir con la lista de pruebas del día (sin importar si simplemente se trataba de un mal día, sueño o hambre), le traía como consecuencia una nota de aplazado en su boleta recién estrenada. Por primera vez me cuestioné seguirlo llevando a ese ring de competencia… Ni siquiera se trataba de negarme a una sugerencia de estar atento ante el retraso en las destrezas propias del desarrollo del bebé en esta etapa, sino la exposición ruda y pública de una profesional que ese día dejó colgado en su casa el tacto que debería caracterizar este rol que se supone debe tratar con mamás primerizas, sensibles y comprometidas con el bienestar de su bebé, siempre y cuando se sugiera con el cariño y la comprensión que cualquier mamá merece cuando le hablan de su bebé ¿No creen?

Sesión de Caras

Abril 19, 2007

Un día cualquiera en el que mi papá se dedicó a inmortalizar mis distintas caras, apenas aprendidas…

Domingo libre de mall

Abril 14, 2007

Es posible una alternativa distinta a los centros comerciales para pasar un domingo diferente. Hace un par de semanas planificamos un paseo familiar al Parque Baradida, zoológico de Barquisimeto, y uno de los pocos rincones verdes (más o menos bien mantenido) que aun se puede visitar en la ciudad. Aunque Santiago poco recuerde que  vio a un elefante anciano, una jirafa cansada y un león hambriento, disfrutó bastante el picnic en el que compartimos platos diversos de mezclas para sándwich, mientras que acostado en la grama pudo observar las copas de los árboles y el cielo despejado mientras variaba su menú de un tetero de leche a una compota natural al mismo tiempo que jugaba con sus primos. El aire libre es gasolina para cualquier familia, en plena sencillez de un pedazo de grama, una esterilla para descansar, ofrendas de comida e historias sencillas aderezadas por un bebé que retoza descubriendo el disfrute del aire libre.

Día “G”

Abril 14, 2007

Tengo que acostumbrarme a que con los bebés los cambios van a un paso acelerado. De eso me percaté en una conversación con dos mamás de la Cofradía, cuando una de ellas comentaba que ya le había cambiado el pañal a su bebé a talla G, porque el tamaño M le estaba dejando marcas en la piel. Me quedé callada y pensé en esas mismas marcas que había visto en Santiago, y que había intentado resolver dejando un poco flojo el pañal. Nunca se me ocurrió que necesitara cambiar de talla, hasta hoy. Ahora tengo como tarea preguntarme todos los días si necesita teteros más grandes, mayores porciones de comida o quizá, zapatos. El proceso es más dinámico de lo que uno se imagina. Santiago crece…

Piscina en pañales

Abril 14, 2007

6-meses-pileta-003.jpgLa reunión de la CofradiaMamá se convirtió, sin mayores preparativos logísticos, en una piscinada de bebés al aire libre. Aun cuando el calor era insoportable y el sol inclemente, el agua de la piscina estaba bastante fria para lo que los bebés están acostumbrados, sin embargo hasta el más pequeñito (George David de 4 meses y medio) pudo bañarse un ratico, la temperatura lo hizo llorar y la mamá lo rescató con una toalla tibia. Santiago y Fabio, ya un poco más maduritos, prefirieron chapaletear un tanto para olvidar el frio, mientras alternaban entre chupar las manos o una pelota. Todos con pañales desechables especiales para estas profundidades, se entrenaron para asistir muy pronto a sus clases de natación en una piscina de verdad.

Viajar con un bebé

Abril 9, 2007

266272719405_0_sm.jpgViajamos por primera vez con Santiago, y lo hicimos intensamente: Barquisimeto a San Cristóbal 8 horas (10 horas con el tráfico y las paradas). Toda una experiencia. No niego que me estresé algo, supongo que era la primera vez que viajaba con un sistema completamente distinto al tradicional (solía hacer poquísimas o ninguna parada). Los preparativos fueron intensos y el trayecto igual:

- Una maleta más grande que él. Tanta ropa no fue necesaria. Muchos baberos sí y varias chaqueticas. Ni hablar de los pañales, aunque si faltan, farmacias no faltan ni en el poblado más lejano.

- El portabebé, imprescindible. Apegada a la regla de seguridad al 100%, no lo bajé de la silla, sin embargo en algún momento tuve que flexibilizar mi decisión, muchas horas para que un bebé soporte con una sonrisa la misma posición. De hecho, el lloriqueo en muchas oportunidades cesaba cuando nos deteníamos y lo cargábamos un rato. Claro, es imposible hacer una parada cada vez que llorara, por lo que de regreso optamos por sacarlo de la silla un rato para que descansara (menos mal que contábamos con compañía que nos ayudaba en este plan mientras seguíamos manejando). Claro, la tensión que me provocaba andar en carretera y que Santiago estuviese sin cinturón de seguridad me ponía un poco nerviosa, pero creo que me estresaba aun más su llanto.

- La mayoría de sus comidas (teteros) las hizo en el carro, sin embargo a la hora de la comida (fruta o sopa) se complicaba la cosa. Creo que es importante considerar un tetero para los viajes, supongo que podría ser una tetina con un hueco grande.

- La pañalera no debe ir en la maletera, debe estar a la mano con teteros, leche, baberos, mudas, pañales…

- Algunos juguetes para el camino son mandatorios. Tantas horas sin mayor distracción los aburre.

- Es importante colocarles ropa cómoda, que no les apriete ni les incomode. Son muchas horas sentado, y un pantalón o media apretadas, pueden ser una pesadilla. De hecho, el pañal debe quedar un poco más flojo que lo normal.

- Agua, agua y más agua. Por lo menos para Santiago el agua es la panacea. Lo calma muchísimo y deja de llorar al instante.

- Servilletas gigantes. Es una buena idea tener a la mano servilletas de papel de esas de rollo para limpiar desastres de comidas, buches o cualquier cosa que se salga de su sitio.

- Cambios de pañal. Hay que hacer paradas cada cierto tiempo para cambiarles el pañal, sobre todo si comen mucho o toman mucho líquido. Un pañal muy mojado y un bebé en una sola posición los puede irritar bastante.

- Llega la hora de la comida (para los papás). Santiago por alguna razón, siempre llora cuando nos sentamos a comer, así que es bueno tomar las previsiones del caso. La salida más sencilla es que uno se encargue del bebé mientras el otro come.

 Al final todo valió la pena. La presentación en sociedad de Santiago fue redonda. La familia Chacón Fernández, quienes en su mayoría no lo conocían, lo amapucharon hasta más no poder y él estaba feliz de la variedad de brazos que lo cargaban. El día que llegamos estaba un poco estresado, y lloró bastante hasta que se quedó dormido, pero el resto de los días se portó como todo un caballero. Mi amiga Dorman me recomendó que hablara mucho con él antes de someterlo a una nueva experiencia, le explicara lo que iba a pasar y con quien se iba a encontrar para que no se asustara. Eso si que tengo que practicarlo.

Carcajadas

Abril 4, 2007

6-meses-021.jpgHubo mucho ruído en la casa el día de hoy. Santiago estaba tan feliz que estuvo casi toda la tarde divirtiéndonos a todos con sonoros ataques de risa. Estiraba las piernas, sacaba la lengua, gritaba y se reía sin parar. Creo que presiente que mañana será su primer viaje largo a la tierra de su papá.

Esta escena de atrevida ternura nos conecta a la maravilla del crecimiento de un bebé, nos recuerda que la vida es esa sorpresa y pureza de una sonrisa apenas aprendida.

Baberos

Abril 4, 2007

6-meses-051.jpgNunca sobran, siempre faltan, así que a comprar muchos.

Desde el principio, cuando el tetero o teta es comida única, hasta que comienzan a probar las sopas y frutas, los baberos se ensucian a cada rato.

Los sacabuches, que son unas toallitas o pañales alargados que se colocan en el hombro cuando se le están sacando los gases al bebé, luego de cual normalmente viene un buche, para evitar manchar la ropa del que ejerce esta función.

Tuve la fortuna de contar con las manos mágicas de mi tía Nena y de mi prima María Elena quienes personalizaron la colección de lujo de baberos y sacabuches de Santiago con su nombre, animales y figuritas simpaticonas . Si pueden contar con este regalo que pueden lucir en cada salida sería una bendición, sino es una buena motivación para aprender a bordar en punto cruz, recorrer mercerías para escoger los hilos y telas con una inmensa panza. Dicen que es una tarea de concentración que a muchos relaja, sobretodo porque se hace pensando en el bebé que pronto llegará. En mi caso, aunque tenía seria intenciones de hacerlo, no lo hice. La verdad es que creo que quedé traumatizada por las clases de bordados los días viernes cuando las monjas, cuando solo faltaban días para la exposición final de talentos, me rodeaban de niñas, no tan voluntarias, que me ayudaban a bordar un mantel que sola nunca hubiera podido terminar a tiempo. Sino, en el mercado hay muchos y para todos los gustos. Mi última adquisión fue uno de plástico con un dispositivo al final del mismo para que ataje toda la comida que se caiga. Imprescindible a partir de que la comida entra en la dieta del bebé. De hecho, he pensado que deberían inventar un inmenso babero o un impermeable, mejor, para la mamá, porque les cuento que la ropa me dura muy poco limpia de trozos de auyama, apio, papa o lechoza.