Me descubrí haciendo esta pregunta hablando por teléfono con una gran amiga que vive en España cuando me comentaba que estaba leyendo el blog a diario ¿Y tú, cuándo te animas? (obviamente refiriéndome a la maternidad), pregunta equivalente a ¿Cómo va la tesis? en la universidad (interrogante que siempre resultaba antipática porque uno nunca sabía cómo ni cuándo iba a terminar esa asignatura obligatoria que amargó la vida a más de uno).
“¿Y tú cuándo te animas?”, es una pregunta que, en primer lugar, no se le hace a todo el mundo, por una cuestión de respeto a la intimidad del otro. Por otra parte, la respuesta (en el caso de que la persona quiera darla) tiene múltiples variantes, puede ser la social, con una frase tipo “pronto”, o la completa, en la que se explica en detalle los planes o no de tener bebés. Ahora que lo pienso, yo que tanto me cuidaba de esas impertinencias, me he sorprendido últimamente haciendo esa preguntas a varias personas, incluso a gente no muy cercana, a veces creo que se debe a la necesidad de disertar acerca del tema, es esa manía de alimentar el ego intelectual de quien todo lo discute, lo analiza, lo arma, como única manera de digerirlo. Me estoy dejando de eso, pero no estoy curada completamente.
Pero si lo veo desde un punto de vista, más ingenuo quizá, entrevistar al otro sobre ese tema, habla de una necesidad más humana. Es como tener un juguete nuevo: uno quiere compartir la emoción de tenerlo, leer con otro las instrucciones del juego y al final reunirse a comentar cómo lo juega cada uno y enriquecer la actividad con las experiencias de otros, aun cuando sean teóricas. Viéndolo así, puede ser que me siga permitiendo esas impertinencias.
Hay parejas que deciden seguir sin hijos por muchos años (para extender el disfrute de la vida loca), otras que los tienen temprano (para que los hijos no les digan abuelos), unas que nunca los tienen (porque no quieren responsabilizarse por otros) y tantos otros casos, cada uno blindado con muchas explicaciones bien fundamentadas. En cualquier caso, no falta quien haga la pregunta porque es mandatorio eso de tener hijos luego de casarse, ni siquiera creo que sea con mala intención, sino por un esquema de “deber ser”que está internalizado desde hace siglos de civilización. Son los mismos que preguntan “cuándo te casas” cuando ya tienes unos cuantos años de novios, o “cuándo encargan el otro” cuando apenas estás recién parido. Estos casos merecen respuestas sociales (“pronto”, “está en los planes”, “ya te avisaremos”), o si uno está de buenas, puede soltar más prenda. Lo importante es estar preparado para cualquier respuesta o para no recibir ninguna, y en el mejor de los casos para una invitación a un café, quizá una copa de vino, para conversar ampliamente sobre el tema, no para convencer a nadie ni para descubrir el agua tibia, sino para abrirse a otros puntos de vista y darle un fresquito a pensamientos rígidos propios.
Y tú que lees este artículo, ¿cuándo te animas..? ¿..O cuándo encargas otro?