Cuando estaba embaraza recuerdo que en la lista de compras recomendada por el curso prenatal, amigas, mamás, abuelas, estaban las batas maternas, los sostenes para amamantar y unas pantuflas.
Los sostenes de amamantar los compré a regañadientes mientras paseaba por el centro de Caracas, todos eran feos, pero ni modo, los necesitaría. Me resistía a las pantuflas, porque nunca había usado, así que recorrí muchas tiendas para encontrar unos zapatos cómodos que hicieran las veces de pantuflas, y bueno, mi mamá me regaló una pantuflas coloridas “porsiacaso”. Pero lo de las batas, eso sí que era antisexy. Había una batas que tenían un hueco en los senos, la mayoría hechas en telas colores pasteles con diseños de abuela, bordados y encajitos. Al final, contra todas las recomendaciones que indicaban que era mejor comprar batas que piyamas de pantalón, decidí por estas últimas. Es que no me imaginaba en bata, sobretodo cuando pensaba que esa iba a ser la ropa que iba a usar la mayor parte del tiempo mientras estuviera en casa, o sea, por lo menos 3 meses. Total que negocié conmigo misma usar la ropa de dormir exclusivamente para eso, para dormir, mientras que durante el día escogería ropa de casa que me obligara a usar sostén y zapatos, así como si todas las mañanas tuviera que vestirme para ir a trabajar, era un punto de honor comenzar el día y ponerme ropa con la que estaría durante todo el día “trabajando” en casa.
En la realidad, cumplí con mi promesa de usar ropa variada durante el día (la ropa hindue es perfecta para este fin) y el ajuar materno para la noche. Los sostenes (dos, uno blanco y uno beige) fueron insuficientes, así que fue duro la faena de lavado y secado mientras me quitaba uno para ponerme el otro.
Con respecto a las pantuflas, con ellas sí se cumplió la tradición. Los pies estaban tan hinchados (y estuvieron así por muchas semanas en las que no me servían mis zapatos 37, sino los 39 o 40) que los zapaticos fashion, por más que intenté ponérmelos, no hubo manera de usarlos, así que menos mal que mi mamá, madre y sabia al fin, había pensado en todo, y tenía preparadas las pantuflas, tan mullidas y cómodas que agradecí su existencia.
Al final, como escuché en estos días en Discovery Health, lo importante es que uno lleve la maternidad con su propio estilo, ya sea la manera como uno elija vivirla, con bata, con pantuflas, con baby doll o con tacones. Todas las variables son válidas siempre y cuando nos sintamos cómodas con ellas.
Febrero 1, 2007 a las 5:44 pm |
La verdad es que lo de las batas para estar todo el día en la casa es ya como para las señoras mayores. Aunque no hay que negar la comodidad, y que si se mandan a hacer puedes vestir diseños bonitos y a estilo, yo como tú prefiero vestime con ropa cómoda y mis zapatos para cumplir con el trabajo del hogar
Febrero 1, 2007 a las 8:00 pm |
Sí, a lo mejor es algo generacional.
Febrero 5, 2007 a las 1:27 pm |
DIOS LAS BATAS!!! mi mamá no las soporta, pero en esos momentos son necesarias, yo me compré piyamas de pantalon y sufri massss. Para mi próximo bebe, las mando a hacer a mi estilo, pero NO PANTALONES!!!! sufri cuando la enfermera me los estaba poniendo bua bua buab
Abril 13, 2007 a las 5:48 am |
pijamas pero de pantalon sin liga sino de tirita son las ideales con escote que te permitan dar tetica, porque las batas las odie porque para dar teta tenia que subirmela y era super incomodo si tenia visita, asi fuese cercana llamese mi papa, suegra, suegro, mucama etc….
Noviembre 11, 2008 a las 1:49 pm |
gracias a dios alguien invento las pantuflas
es el mejor invento.