A medida que el bebé crece se acerca la hora de la separación. Se vence el permiso postnatal, y la mamá debe regresar al trabajo. Esta etapa, más allá de hacer que la mamá retome su vida cotidiana, es dura, sobretodo en el momento de tomar la decisión de quién cuidará al bebé. Hay muchas versiones del cuidado del bebé, una señora que se contrata para atenderlo en casa, la abuela o una tía que nos hace el favor de cuidarlo, una guardería o en el mejor de los casos, una mamá, que decide dejar de lado la carrera profesional para atender al bebé en sus primeros meses.
Cada opción tiene defensores y detractores, por lo que creo que ninguna es buena o mala, solo es una forma, cada mamá adopta la que le sea posible, y estoy segura de que cada mamá hace lo mejor que puede en sus distintas versiones. Les cuento las historias que he escuchado de sicopedagogos, pediatras y de mamás comunes y corrientes…
Buscar una señora que lo cuide, le sigue garantizando desarrollarse en la tranquilidad del hogar y ser el centro de atención en una edad en la que esto es muy importante, sin embargo, todo depende de la persona ¿es cariñosa con el bebé, tiene buen humor, es paciente..? Debe ser alguien de mucha confianza, porque estará sola con el bebé la mayor parte del tiempo, a menos que se le deje con supervisión de la abuela u otro familiar, que es un esquema interesante.
Qué mejor cuidados que con los abuelos o tíos, de eso no hay duda, solo tengo dudas sobre la energía que deben tener éstos para cuidar un bebé. Dependerá de su salud y la vitalidad. Es una suerte contar con ellos, ya que muchos de ellos trabajan, si se ofrecen es una buena idea, sin embargo creo que una buena variante de esta categoría sería que, como indicaba anteriormente, tengan a alguien que los ayude con el bebé.
La guardería muchas veces es la única alternativa que tienen los padres, sobretodo cuando no pueden contar con familiares en la misma ciudad. Hay muchos tipos, me gustan las que tienen el sistema de webcam que permite a los padres observar de cerca el día a día de sus bebés. Es muy importante que el personal sea especializado y que acepten pocos niños. En este caso el bebé debe salir del hogar y deja de ser el único foco de atención para convertirse en uno más del grupo, sin embargo esto también los ayuda a socializar y a aprender habilidades propias de su edad. “Se ponen muy pilas”, es lo que dicen las mamás que han esperimentado esta opción. Si es posible para la mamá, escoger la alternativa del medio tiempo, para el resto del día dedicarlo al bebé, sería excelente, sino es importante confiar en quienes cuidan del bebé, al final son profesionales en este oficio.
¿ Dejar de trabajar? Aunque es la alternativa natural para las mamás que se han preparado sicológicamente para dejar de lado la profesión en este momento de su vida, y las que que económicamente pueden hacerlo, para otras madres es una decisión compleja y con mucha resistencia. Todo depende de la mujer, no se trata de ser una mala o buena madre, son simplemente decisiones de un ser humano, ahora estrenando un inmenso rol materno que nunca había experimentado, nadie le explicó cómo llevarlo a cabo y ahora le toca lidiar con él 24 horas. Loly y Marisa, sicopedagogas del taller de estimulación, refrendan lo que mucha gente dice: lo más importante es la calidad del tiempo que uno le dedica a sua hijos. Por lo que cualquiera sea la variante que se escoja para cuidar al bebé, lo importante es que la mamá cuente con el ánimo y la paz como para atender con alegría a su bebé.
Por eso es que considero fundamental que la madre decida por el sistema con el que más se identifique, y no el que sea menos criticado por la gente o considerado “ideal”, porque, por ejemplo a una mujer que la hace profundamente infeliz quedarse en la casa y abandonar el trabajo, seguramente estará tan triste y frustrada, que no estará en la mejor disposición de cuidar a su bebé, tarea que exije tanta energía y buen ánimo, que es imprescindible una madre feliz en todos los sentidos. Además, si existe la posibilidad de escoger un trabajo que se pueda hacer desde casa, medio tiempo o un poco libre de horarios estrictos, podemos lidiar con ambos aspectos de nuestras vidas sin mayores traumas. Siempre habrá una solución que se adapte a lo que queramos. Luego vendrán nuevas decisiones, por cuánto tiempo me quedo en casa, cuándo lo meto en la guardería, cuándo dejo de amamantarlo… Podemos ir pensando en las opciones, y llegado el momento tomaremos la decisión posible.
En mi caso, no tengo aun una decisión definitiva, pero poco a poco he comenzado a incorporar a mi tiempo labores de trabajo que pueda resolver en un par de visitas a la semana a la oficina o desde mi casa. Tengo la inmensa bendición de contar con Coromoto, quien llegó a casa de mi abuela a los pocos años de nacida y desde esa fecha, mientras mi abuela ejercía su crianza, ella a su vez cuidaba con esmero a muchos bebés de la familia, hoy son varias generaciones de hijos que agradecen su virtud de madre cariñosa e incodicional, que aun a sus 56 años conserva intacta. Coro vive con nosotros desde que el bebé tenía pocas semanas y ahora lo cuida cada vez que tengo que salir de la casa. No sé aun por cuanto tiempo se va a quedar, y tampoco quiero pensar en eso, pero mientras esté puedo retomar a medias el trabajo. Claro, en mi caso, tengo la ventaja de pertener a una empresa familiar que me bendice con todas las consideraciones del caso. Más adelante veré si va a una guardería o sigo manteniendo este esquema mixto, mientras sea posible.
Al final, cada esquema es válido y tendremos un bebé feliz en la medida que le demos amor en los momentos valiosos que podamos compartir con él.