Archivo de Enero 2007

Natación para bebés

Enero 26, 2007

Me acabo de enterar de que hay clases de natación para bebés en el Hotel Hilton de Barquisimeto. Empiezan el 15 de febrero y cuento los días para inscribir a Santiago.

Creo que es una buena edad para aprender, porque tiene fresquito la natación en el líquido amniótico. Voy a probar a ver qué tal, todo se ve limpio, que es fundamental, lo que me falta por averiguar es si el agua es tibia.

Cuesta 20 mil la inscripción y 50 mil la mensualidad por dos clases a la semana con tres profesores.

Tengo que comprarme un traje de baño porque tengo que meterme con él. Así que a comprar uno entero, porque ni les cuento la pancita que me dejó el embarazo (además de la que ya tenía), pero bueno, eso es parte del espectáculo. 

El instinto materno

Enero 26, 2007

Creo que ser mamá no es una cuestión de un instinto con el que se nace. No en mi caso. Amar a un hijo es un proceso que se va articulando en la medida que pasa el tiempo, los padres crecemos junto con el bebé.

Durante los primeros días ese bebé es el culpable de muchas cosas: de que uno no sepa cuando es de día o de noche, de no poder salir de casa durante muchas semanas, de no contar con el tiempo (y es que ya no nos pertenece) de cosas tan simples como bañarse o comer cuando uno quiera ¿El instinto materno hace que uno acepte sonriente todo ese cambio radical de vida?, no lo creo. Sino todo sería muy fácil. Para los padres, a regañadientes, el bebé dicta la pauta, y es luego de semanas o meses que uno la incorpora a su rutina y la acepta como algo propio, y además uno empieza a disfrutarlo porque está aderezado con balcuceos y sonrisas.

En lo que sí creo que existen mujeres más dadas a la maternidad que otras, lo cual avala lo que pienso: no todas las mujeres nacieron para ser madres, por ende no hay un instinto materno con el que nos sellan la vida a todas las mujeres.

Por eso creer en esas fantasías del colectivo (se llame “instinto materno” o “todos los hombres son iguales” o “no te cases que el matrimonio daña la relación”), que no nos advierten que todos los cambios en la vida de una persona son difíciles de asumir, solo nos trae frustraciones y malos ratos. No somos perfectos y solo metiendo la pata, a veces hasta el fondo y quizá no una vez sino dos, aprendemos.

Así que a relajarse. Ser madre es un asunto emotivo 100%, no es un trabajo de oficina (no habría sueldo justo que lo pagara), por lo que, como me dice mi terapeuta, “no gastes el tiempo en el trabajo intelectual y ponle freno a la pensadera que de nada te servirá sino para mortificarte”.

Ser padres es una faena de superación y esfuerzo diario que no tiene fin, y requiere de mucha contención interna, con esto quiero decir que nuestras necesidades pasan a un segundo plano, y que hay que aguantarse para expresarlas, llorarlas o sentirlas, si coincide con unas lágrimas esta vez tenemos que calmar nosotros. Significa que nos va a tocar que dejar el libro o la televisión para atenderlo, decir que no a invitaciones improvisadas de amigos o simplemente olvidar los momentos de ocio que caracterizaban nuestras vidas. La vida ahora es otra, ha dado un giro de 180°, por lo que tenemos que darnos todo el tiempo necesario para asumirlo (“ya no eres una adolescente o universitaria cuando no tenías obligaciones con nadie”, diría mi sico). No es fácil, por favor, entiéndanse, no se exijan más de lo que puede dar. Lleva su tiempo cultivar el instinto materno, no es una nueva oficina, o un traslado a otra ciudad, un ascenso, o cambio de rama laboral, así que asumamos (las primerizas) que no sabemos nada de cómo ser mamá, y tratémonos bien, halaguemos nuestros pequeños logros y celebremos que tenemos toda la disposición de aprender junto con el bebé. La vida nos cambió, pero no nos desenfoquemos en llorarlo, porque es un buen cambio, solo que como todo lo nuevo, es muy lento el proceso de aprender a disfrutarlo. Con calma, un día a la vez. Habrá días buenos y otros no tanto, y todos son superables.

Portabebé

Enero 26, 2007

Como tengo tan poco espacio y es un artículo que se usa hasta los 6 meses, preferí pedirlo prestado a mi amiga Lucre. También se incorpora al coche cuando los bebés están pequeñitos para que uno pueda verlos de frente mientras lo pasea.

La mecedora

Enero 26, 2007

Las mecedoras son de esos artículos tradicionales que todo el mundo imagina en el cuarto del recién nacido, y tienen razón. Nada más rico que mecerse mucho mientras uno abraza al bebé, para amamantar o dar tetero; yo la pedí prestada.

A mi me encanta, incluso me he aprendido algunas canciones de cuna para acompañar la escena mientras Santiago me observa curioso e intenta cantarlas.

Sin decir ni pío

Enero 26, 2007

Para que no me llenara de gases y evitar el dolor que eso produce luego de la cesárea, me recomendaban lo hablar ni papa. Me comunicaba con papelitos, qué fastidio, y yo con tanto que decir. Lo más difícil fue recibir la tremenda sorpresa de ver a Gricel, mi gran amiga que vive en Minessota, en la puerta de la habitación para dar la bienvenida a Santiago, y yo solo abrí la bocota y lancé un grito mudo.

Un día a la vez

Enero 26, 2007

Quien no me abandonó en este proceso fue mi terapeuta, quien me atendió en Caracas durante muchos años. Fueron muchas las palabras sabias que me dijo, una de ella hablaba de un concepto simple, aunque muchas veces oculto en la rapidez del día a día: vivir un día a la vez.

Refiriéndome la escena de la última película de Woody Allen, Match Point, en la que se nombra el azar como parte esencial de la vida del ser humano a propósito de la escena que muestra como la pelota de tenis pegaba en el borde de la malla y se suspendía justo antes de caer a algún lado de la cancha… Qué lado… No se sabe… Es cuestión de buena o mala fortuna para los jugadores.

Así como en la vida, en la película una escena similar cambia el destino del protagonista, lo que concluye que el azar lleva de la mano gran parte de nuestras circunstancias. Más allá de que eso de no tener control sobre lo que nos pase a mi en particular me pone un poco nerviosa, entendí que vivir un día a la vez tenía sentido, sobretodo para mi, que caigo en la tentación de llenar mi cabeza de decenas de pensamientos sobre el futuro de un bebé que apenas acaba de nacer. La responsabilidad de tener un bebé me abrumaba muchas veces, y aun más si pensaba en el futuro incierto de mi nueva vida, ¿sería una buena madre?. Vivir un día a la vez me ayudó a dar gracias todos los días por las bendiciones con las que contaba y volver a agradecer al anochecer por haber tenido la fortaleza de superar en paz un día más. Eso aun sigue siendo mi clave para superar los malos momentos.

Bañar al bebé de noche lo relaja

Enero 26, 2007

Mito. No en el caso de Santiago.

A él lo activa el baño, lo pone alerta y quiere jugar.

Es bueno observar al bebé para poder comprenderlo, no todos son iguales.

Por qué a mi

Enero 26, 2007

Aun me pregunto por qué tuve que padecer la depresión postparto. Las investigaciones hablan de un montón de razones, ajenas a mi (embarazos no planificados, mala situación económica, ningún apoyo familiar…), y los especialistas a los que acudí piensan que aunque los descensos hormonales afectan a todas las mujeres luego de tener un bebé, hay factores que hacen a unas mujeres más vulnerables que a otras. En mi caso pudo haber sido que luego de prepararme para parir me hacen cesárea casi un mes antes de lo previsto. Eso sucedió porque mi estado emocional durante esos días estaba alterado por la gravedad de la enfermedad de mi papá, a quien era urgente operarlo del corazón en un par de semanas. De hecho, esa fue la razón por la cual la presión arterial se alteró y lo que desencadenó una cesárea inmediata. Por otra parte, he leído que las cesáreas complicadas, como fue mi caso (ver categoría “estamos embarazados”), me dejó en una condición más vulnerable. La verdad pudo haber sido cualquier cosa lo que hoy me convierte en un número más de ese 10% de las mujeres que viven esta pesadilla.

Creo que uno siempre se hace muchas preguntas, incluso por momentos pienso qué hubiera pasado si me hubiera negado a tomar pastillas, ¿hubiera podido superarlo sola?, ¿éstaría aun amamantando a Santiago? Quién sabe. Como no hay caminos buenos ni malos, solo tomé el posible.

El cuarto del bebé

Enero 26, 2007

img_2132.JPGAunque aun Santiago no ha empezado a usar su cuarto (ya tiene 4 meses), antes de nacer ya estaba listo, gracias a la asesoría de mi mamá, el curso prenatal y la creatividad de los padres. Las recomendaciones de la expertas del curso eran básicas: un cuarto sencillo, sin colores escandalosos ni muchos peroles. La idea no es estresar al bebé sino relajarlo. Por lo que lo armamos con lo básico. La cuna prestada de su prima Estefanía, lindas cortinas hechas por la abuela, color beige clarito para las paredes, un gavetero para la ropa, un baño con cambiador regalo de los abuelos, un mobil regalo de Gricel, una mecedora préstamos de su prima Eva y los peluches que le obsequiaron al nacer.

Claro, lo importante es usarlo en algún momento, como esperamos hacerlo nosotros cuando lo saquemos de nuestro cuarto donde duerme en un corral. El plan es que suceda pronto.

Del segundo al tercer mes

Enero 25, 2007

img_2042.JPGUn bebé cambia todos los días, pero el mayor cambio ocurre entre el segundo y el tercer mes. Lo mejor es cuando sonríe, no hay momento como ese. Otra sorpresa es cuando balbucea mientras trata de descubrir de dónde provienen esos sonidos. Luego comienza a descubrir sus manos y tardas horas observándolas, luego vienen los pies. Poco a poco empieza a descubrirse.