Sin decir ni pío

By CofradíaMamá

Para que no me llenara de gases y evitar el dolor que eso produce luego de la cesárea, me recomendaban lo hablar ni papa. Me comunicaba con papelitos, qué fastidio, y yo con tanto que decir. Lo más difícil fue recibir la tremenda sorpresa de ver a Gricel, mi gran amiga que vive en Minessota, en la puerta de la habitación para dar la bienvenida a Santiago, y yo solo abrí la bocota y lancé un grito mudo.


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