Había dejado de tomar la píldora anticonceptiva en el mes de noviembre fecha en la que fuí a Caracas a chequearme con la ginecóloga a quien le pareció un poco extraño en el eco “…está inflamado y eso significa que estás ovulando… O estás embarazada”. La verdad es que me ambas nos quedamos con la noticia de la ovulación, y entre risas me dijo: “Qué haces aquí, vete para Barquisimeto que estás en la época más fértil”. Pero ese fin de semana fue memorable: fiestas entre amigos, subida al ávila, comer fondue y tomar vino, finalizando con una visita familiar a la “paradura del niño” (tradición merideña). Un fin de semana integral pues, que luego se convertiría en mi despedida de mujer casada sin hijos. Luego de 4 días de retraso me hice el examen de sangre días después de mi cumpleaños, recuerdo que mi esposo me decía: “no vale, espera por lo menos una semana”; no aguanté… Pues mientras abríamos el sobre con los resultados en plena hora pico, atrapados en una cola entre Barquisimeto y Cabudare, una letra chiquitica gritaba POSITIVO… Yo lloraba, mi esposo (menos mal) no reaccionaba, no queríamos causar ningún accidente, siempre pensé que hubiera sido mejor abrir el sobre al llegar a casa… De cualquier forma hubo muchos abrazos y llamadas telefónicas: No había duda
!Estábamos embarazados!