Volver al nido… Tener un nido

By CofradíaMamá

Luego de vivir 16 años en Caracas, a donde me fuí prestada a estudiar y a vivir mundo, regresé a Barquisimeto en temporada de ciruelas de huesito. Antes de que viera nuevamente la frutilla en una segunda vuelta, ya había renunciado a ejercer mi profesión, iniciado una empresa familiar, me había casado y mudado a una casa con jardín. Meses más tarde llegó el embarazo, con sorpresa no por su aparición, sino por su rapidez en consumarse, retando tantos pronósticos de fecundación tardía llamados ovarios poliquísticos, hiperinsulinemia y tantos otros nombres; allí estaba, a menos de tres meses de abandonar la píldora, llegó la pieza que completaría el nido… Misteriosamente, en el carro en tránsito mientras mi esposo manejaba durante una hora pico de Barquisimeto a Cabudare, abrí el sobre del laboratorio que en letras pequeñísimas indicaba un POSITIVO que ejecutaría esa sentencia masiva que amenaza con que “un hijo te cambia la vida”, no es exageración la frase, luego lo descubriríamos…

2 comentarios para “Volver al nido… Tener un nido”

  1. Elsa Dice:

    Si todos los padres lo dicen, debe ser así. Esto me recuerda lo que el protagonista de la peli Lost in translation dice acerca de tener chamos:
    “Your life, as you know it… is gone. Never to return. But they learn how to walk, and they learn how to talk… and you want to be with them. And they turn out to be the most delightful people you will ever meet in your life”.

  2. cofradiamama Dice:

    Gracias mil por escribir, sobretodo cuando se trata de una frase tan alentadora como la que reseñas, hasta me provocó ver de nuevo la película. Gracias por la invitación a unirme a la blogmanía, y sigue comentándo…

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